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viernes, 15 de octubre de 2010

TRES MOMENTOS PARA REFLEXIONAR

Presentado a:

LEMMY SOLANO

TRES MOMENTOS PARA REFLEXIONAR
Por: Alvaro García García

La reflexión que hoy expongo en este escrito da respuesta a una serie de interrogantes sugeridos en el cuarto modulo del diplomado sobre salesianidad, me acercare a cada uno de ellos desde las lecturas realizadas al libro educar con el corazón de Don Bosco.
Su proceso estará definido según los tres momentos planteados para su desarrollo: Mi experiencia educativa, Iluminación teológica y pedagógica desde el Evangelio y el Sistema Preventivo, Confrontación y correlación de mi experiencia con el Sistema Preventivo.

Para el primer momento: “mi experiencia educativa” el interrogante - ¿En el contexto en que realizas tu labor educativa, qué situaciones favorecen el que los niños, niñas y jóvenes, puedan encontrar y dar sentido a sus vidas, siendo causa de satisfacción y felicidad para ellos? Me permite decir, que las situaciones que pueden y que han dado sentido a la vida de muchos estudiantes son aquellas donde su interés esta inquebrantable, aquellas donde ellos libremente se preparan y humanamente, participan con amor, humildad e responsabilidad y además su participación es dialógica con sus maestros, en todas aquellas actividades cuyo proyecto y finalidad se percibe de manera pragmática, ejemplo el montaje de una obra de teatro, la prácticas de un coro, el montaje de una comparsa, un micro proyecto donde la orientación está dirigida a mejorar y a potenciar las capacidades propias, son estos los contextos donde habitualmente laboro y me acerco a los jóvenes diariamente y son particularmente estas situaciones donde se percibe su entusiasmo e interés, su alegría y satisfacción, aún siendo en horas extraclases.

Para el segundo interrogante - ¿Qué situaciones, en tu contexto educativo, impiden o frustran en la niñez y la juventud el deseo y derecho a ser felices? Da la oportunidad de expresar ideas muy debatidas en diversos momentos de nuestra casa puesto que en el particular contexto institucional se perciben muchas situaciones que nacen en el hogar y que inciden indiscutiblemente en el contexto educativo que proporciona la institución. Son jóvenes que hay que fortalecer con un alto grado de paciencia y afectividad, apoyo académico, mediación cognitiva y metacognitiva. Sacarlos de la mirada inconclusa de no desear nada y solo dedicarse asistir a las clases por que los obligan, como muchos de ellos lo manifiestan, son verdades a puño que delimitan muchas veces los anhelos de mediación que puede ofrecer un maestro, ello hace que la tarea sea concienzuda, sin embargo muchas veces inexpresiva y callada, no hay maestro que desee que sus alumnos dejen de aprender por el contrario su ideal es que lo logren lo mejor posible siendo cada día mejores personas. Por ello no creo que la escuela frustre, mucho menos una casa Salesiana, tal vez lo que incide es la no coherencia entre los contextos en que habitúa el joven (la jornada escolar; otra, la formación que reciben en el hogar; una más, la deformación que muchas veces sufren a través de los medios de comunicación, y otra más; las relaciones de sus iguales en la calle o en el barrio) y la falta de investigación para acercarlos con menor tiempo a una vida con sentido y autoaprendizaje. A partir de ahí la ludopatía, la lectoescritura, el desarrollo del pensamiento son serias debilidades propias de la deprivación cultural a que son sometidos y que les impide el deseo y el derecho a ser felices.

Lo que opino en torno a la afirmación - Aprovechándose de este anhelo profundo presente en el ser humano, la sociedad mercantilista y del consumismo, busca a través de múltiples ardides “vender” felicidad y juventud. Es que efectivamente el mundo se halla bajo la dependencia del dinero, del capitalismo salvaje, protagonistas, que nada les importa el hombre mismo. Razón para la cual los maestros y la escuela misma deben oponerse a la teoría consumista y propender por un verdadero humanismo, debemos estar para todos aquellos jóvenes que se hallan sometidos a las mayores cargas de privación cultural, de modo que sea posible concientizarlos para que el engaño no llegue a casa. Y se enaltezca la consigna de buenos cristianos y honestos ciudadanos.

Frente al interrogante ¿Para ti, como educador, cómo estás ayudando a construir sentidos de vida y a encontrar horizontes y caminos que lleven a la niñez y la juventud a ser verdadera y auténticamente felices, más en el ser y en el compartir, que en el poseer y acumular cosas? Considero que ayudo a construir sentido de vida desde las dinámicas que se desarrollan en el área de educación artística, puesto que somos como una familia que se ayuda en los diversos menesteres que requiere un montaje o una actividad, ellos lentamente modifican sus actitudes y se hacen participes y colaboradores de todo cuanto hay que hacer, adquieren responsabilidades personales y de equipo. Me encanta el trabajo cuando tiene sentido y disciplina, no me agrada desarrollar una labor cuando se trata de hacer por hacer pues opino que no tiene sentido, porque no educa y no forma. Muchos jóvenes durante mi trayectoria de maestro se hallan disfrutando de todo cuanto aprendieron en las artes escénicas y aún vivo en comunicación con ellos, hay un aprecio que no se ha olvidado, que son evidencias de cómo se ayudo a alcanzar un sentido a la vida. Otra forma de cómo trato de mediar hacia una búsqueda de sentidos es el no olvidarme de que fui joven y que un día cualquiera alguien me removió y me eche andar por los horizontes de maestro que hoy aún sostengo con alto interés y responsabilidad. También me interesa detectar a través de encuestas y entrevistas lo que piensan los jóvenes de modo que sea posible conocer en primera instancia sus apreciaciones para luego ajustar mis propuestas conociendo sus ideas que luego tomadas como causas las postulo como hipótesis, y a partir de esos diagnósticos planteo estrategias que permiten apoyarlos y mediarlos positivamente, de modo que ellos aprenden a querer el estudio y pueden construir sus proyectos de vida con mayor detenimiento, consciencia y solidaridad.

Frente al interrogante ¿cómo entiendes personalmente y cómo es presentada en tu Colegio, la “formación integral” como meta educativa? Lo que puedo expresar es que la entiendo como la posibilidad que tiene el joven de nutrir sus dimensiones humanísticas desde las diferentes ramas y campos del saber de modo que sus capacidades intelectivas sean fortalecidas y potenciadas, al igual que sus valores. En la institución se busca esta meta con afán, bien o mal, todas las ideas y proyectos que se desarrollan van dirigidos a esta misión, y los balances que año a año se van dando a conocer ratifican estos alcances. Pues, solo cuando nuestros estudiantes han salido y nos visitan, se tiene conocimiento de cuánto hemos incidido en ellos y de que manera lo hemos logrado. Ahora bien, de manera personal considero que la ética como dimensión de la educación integral se constituye como un fundamento vital para esta nueva etapa, necesitamos seres humanos libres autónomos y responsables, hombres que crezcan y se desarrollen continuamente y a su vez sean transcendentes con conocimiento de causa, con principios y valores auténticos, que aprendan a comunicar sus alcances en todos los campos donde se desenvuelvan expresando sentimientos y valores propios de su ser y con un alto significado de consciencia por la vida con la más grata alegría, solidaridad y con firme sentido crítico y ciudadano.

Para el segundo momento: iluminación teológica y pedagógica desde el evangelio y el sistema preventivo. Y ante el interrogante - ¿Cuál es el fundamento bíblico- teológico que inspira este sentido y finalidad de la educación salesiana? (cf. 3.1 La vida en plenitud y la felicidad del ser humano: sentido último del Plan de Dios, pp. 91-102). Considero que el fundamento bíblico-teológico que inspira este sentido y finalidad de la educación salesiana es la alegría, de modo se medie con el sentido de lograr la felicidad espiritual y material del joven, “ser un buen cristiano y un honesto ciudadano” se constituye en su esencia como el fundamento que se halla permeado por ese sentido último del Plan de Dios. Ser felices.

Para dar respuesta al interrogante - ¿Cómo expresaba y presentaba Don Bosco a los jóvenes esta finalidad de su sistema educativo? Considero que Don Bosco a través de esta bella frase “Tristeza y melancolía fuera de la casa mía” iniciaba su meta de lograr la felicidad espiritual y material del joven, y su plena realización en la tierra y en la eternidad, no fortuito es el que se ejerza la “asistencia presencia”, cotidianamente, pues el estar junto a ellos permite el dialogo informal y horizontal a la manera como Don Bosco alcanzaba sus propósitos y la razón de ser de la educación que el ideó que hoy se denomina sistema preventivo de don Bosco.

En cuanto a la pregunta que se entiende por pedagogía salesiana, considero que se halla basada en sus pilares razón, fe y religión. Lo cual no deja otra perspectiva para llevarla a cabo ya que se hace completa y altamente integral. Desde mi perspectiva decir que significa cada uno de estos pilares salesianos no es otra cosa que consciencia con conocimiento, entrega con una dosis amplia de fe en Jesus y el compromiso de expandir religiosamente el amor por los jóvenes más necesitados para que sean buenos cristianos y honestos ciudadanos.

Para referirme al planteamiento “Don Bosco plasmó el ideal de la educación integral en la consigna de “Formar buenos cristianos y honestos ciudadanos”. Considero personalmente que el contenido que en la institución se le da a esta consigna es de primordial importancia, pues cada uno de los aspectos en que se halla la propuesta salesiana para su desarrollo se ve permeada por ella y cada actividad o tarea está configurada tácitamente como fundamento de la formación integral que tanto se estimula en la casa salesiana, es decir; con la mirada de alcanzar un ser humano fundamentado en cada una de las dimensiones de la educación integral (ética, espiritualidad transcendente, conectividad y ciencia, psicoafectividad, comunicación, estética. Ecología, lúdica, política, tecnológica, y trabajo productivo.

¿Cuáles son los rasgos del hombre nuevo y de la mujer nueva que queremos se formen mediante nuestra labor educativa?

Como lo exprese anteriormente se requiere de un hombre ético, espiritual y transcendente, altamente consciente de sus procesos cognitivos y metacognitivos que sea conocedor de los procesos científicos y constructor de conocimiento, psicoafectivo, comunicativo y dialogante, convencido de sí mismo de la importancia de la vida humana, del cuidado del planeta, alegre, divertido y entusiasta, critico, creativo e innovador tecnológico, y sobre todo un amoroso del trabajo productivo.

Para el tercer momento: confrontación y correlación de mi experiencia con el sistema preventivo. Considero que el bagaje cultural que he acumulado durante toda mi vida de estudios y la oportunidad que he tenido de hacer parte de una institución educativa Salesiana como lo es el Instituto Tecnológico Salesiano, Eloy Valenzuela me han nutrido desde cada una de todas dimensiones haciéndome un ser y un educador integral, me siento, y sin ser petulante un agradecido incondicional de la doctrina de Don Bosco. Tal vez la instancia para fortalecer mi trabajo educativo está en la búsqueda de un planeamiento institucional que modifique los tiempos de trabajo escolar y abrigue la esperanza de dar prioridad a lo cultural como dinámica humanística, y que implica la mirada colectiva más que en lo personal.

La propuesta Salesiana configura con mayor comprensión las dimensiones, se percibe un avance importante y altamente significativo entre los argumentos de la primera propuesta y esta que hoy conocemos y es urgente cualificarla e implementarla con mayor detenimiento y de manera colectiva de modo que afecte no solamente la práctica educativa personal sino institucional e inspectorial.

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